Abiyán, 25 may (EFE).- Diversos sectores de la sociedad de Costa de Marfil coinciden en que la inminente Copa Mundial de fútbol será la oportunidad ideal para conseguir la paz, ya que la gente olvidará sus diferencias y recordará que comparte el amor por el país.
Los "Elefantes", como es conocido el equipo nacional marfileño de fútbol, se han clasificado por primera vez para un mundial y pese a que comparten el grupo con dos equipos fuertes, Argentina y Holanda, la mayoría de los marfileños expresa confianza en que la escuadra "llegará lejos" en el torneo de Alemania.
Para los marfileños, agobiados por las consecuencias económicas negativas que dejó el conflicto armado de 2002, el fútbol representa mucho más que "el hermoso deporte", es la oportunidad de colocar nuevamente a su país en el concierto de las naciones progresistas.
Poseedor de la infraestructura más desarrollada del oeste africano, Costa de Marfil, el primer productor de cacao del mundo, era considerado hasta principios de este siglo un centro regional de estabilidad económica.
Sin embargo, desde los motines del 2000 y luego la rebelión de septiembre de 2002, que dividió al país en dos, la economía marfileña ha caído en picado, y de allí la esperanza de muchos de que "Los Elefantes" se pongan a la cabeza de la marcha hacia la paz definitiva.
Pese al armisticio firmado en 2003, el norte de Costa de Marfil continúa en manos de las milicias armadas de Fuerzas Nuevas, partido político que aglutina a los antiguos grupos rebeldes, mientras que el sur está bajo control de las fuerzas leales al Gobierno.
La mayoría de los jugadores del equipo no ha manifestado, al menos públicamente, su apoyo por uno u otro bando, pero sí tienen bien presente las expectaciones de la sociedad acerca de su actuación en el Mundial.
La madre del mediocampista del Saint-Etienne Didier Zokora inició un grupo de apoyo social junto con las madres de los otros jugadores del equipo nacional y ahora se reúnen regularmente, no sólo para ver los partidos en los que juegan sus hijos, sino para involucrarse en varias iniciativas sociales.
El grupo de madres brinda su respaldo a una organización no gubernamental local de asistencia a los huérfanos, para los cuales está construyendo un orfanato.
Mamá Zokora, tal como las otras mujeres la llaman, dice que todas ellas sienten que tienen una responsabilidad social que no pueden eludir.
"Este es un momento muy difícil para Costa de Marfil. Nuestros hijos también lo sienten cada vez que salen a la cancha y saben que no están sólo jugando un partido... están jugando por la paz", afirma Zokora, cuyas palabras son ratificadas con un murmullo de aprobación por las otras mujeres.
Fimo Capone, el cantante principal del popular grupo de música "rap" "Koosh d'Ozone", afirma, por su parte, que "todo lo que el equipo ha logrado ha acercado más a los marfileños y si consiguen avanzar en el Mundial habrán hecho mucho para acercar a Costa de Marfil a la paz".
"La guerra es una creación de los políticos, que dicen que el país está dividido. Eso no es verdad, quienes están dividido son ellos mismos, pero la población no lo está", afirma el líder de "Koosh d'Ozone", cuyos miembros provienen de varias regiones del norte y el sur marfileño.
El grupo actuó recientemente en un acto previo a un partido de fútbol de "reconciliación" entre las dos zonas, que se disputó en la ciudad norteña de Bouaké, cuartel general de las milicias de Fuerzas Nuevas, y que fue presenciado por el primer ministro, Charles Konan Banny.
Los dos equipos fueron aparejados para infundir en los marfileños el "espíritu de paz" y la atmósfera del partido fue realmente de "fiesta".
"Este partido ha sido un acto de reconciliación. No significa que la paz llegará de inmediato, pero al menos nuestros espíritus se están acercando", comentó al término del evento Sidiki Konaté, uno de los líderes políticos de Fuerzas Nuevas.
Al día siguiente Konaté anunció que las milicias del partido comenzarían a congregarse y desmovilizarse en un campamento cercano a Bouaké.
Sin embargo, Efe pudo comprobar que el lugar continúa vacío y no se vislumbran posibilidades de que el desarme, tantas veces prometido por los dos bandos, pueda ser puesto en marcha en breve.
Observadores de la ONU han echado asimismo su "balde de agua fría" sobre las esperanzas de una pacificación rápida del país al declarar que no hay posibilidades de que todos los marfileños en condiciones de votar sean empadronados y reciban documentos de identidad antes de las elecciones convocadas para octubre próximo.
El fútbol es un poderoso elemento de motivación popular en Costa de Marfil y algunos políticos están haciendo uso de ello, pero muchos piensan que el deporte tiene "muy poca influencia" sobre la política.
"Los Elefantes son muy populares y todos celebraremos juntos (sus triunfos), pero al final, la misma lucha política persistirá", aseveran algunos miembros de Fuerzas Nuevas que prefirieron mantenerse en el anonimato.
No obstante, añadieron, "mientras Los Elefantes jueguen bien, los marfileños podrán dejar a un lado sus preocupaciones". EFE