Los goles fueron marcados por Asamoah Gyan en el minuto 2 y Sulley Muntari en el minuto 82 de intenso partido en Colonia.
Los checos terminaron con diez hombres por la expulsión de Tomas Ujfalusi a los 66 y los africanos fallaron un tiro penal ejecutado también por Gyan en la segunda etapa, tras la tarjeta roja al conjunto europeo.Se lo merecieron los rojos checos por un descuido colectivo de la defensa y se lo mereció Gyan, el delantero del Ashdod de Israel.
El corpulento artillero tuvo la visión necesaria para bajar un pase con el pecho a 20 metros del arco y acomodarse para sacar un zurdazo esquinado en un rincón inatajable.
A poco del final, con los checos al borde del abismo en cada avance rival, Muntari marcó con un hermoso remate a un ángulo alto.
Un colorido festejo estalló en las tribunas donde los hinchas africanos con atuendos saltaban y bailaban agitando banderas
Otro baldazo helado pudo caerle encima a la República Checa poco después, con el gol todavía rondando en las retinas, cuando Gyan volvió a moverse como Pancho por su casa dentro del área, pero esta vez el remate lo tapó el arquero Petr Cech.
Rosicky estaba desconcertado, sin poder levantar paredes ni combinaciones en velocidad con Nedved, más apagado aún que el volante del Borussia Dortmund alemán.
Por lo tanto los centroeuropeos no podían reaccionar, salvo un aislado avance por derecha de Karel Poborsky, quien mandó un centro atrás preciso para Rosicky, pero su remate fue tan defectuoso que pasó lejos del arco.
Para colmo, los checos temblaban cada vez que apuntaba al arco Stpehen Appiah o cuando sus defensores perseguían sin ton ni son a Matthew Amoah.
Como si fuera poco con esta diferencia individual y colectiva, Ghana se vigorizaba con el talento del centrocampista Michael Essien, aunque 'El Bisonte' sólo se mostraba en dosis homeopáticas.
Bruckner movió el banco de suplentes en un intento por dar un giro en las acciones, al ordenar las entradas de Jan Polak y Jiri Stajner, que le aportaron algo de frescura a un equipo agobiado por sus propia impotencia.
El problema es que Rosicky y Nedved seguían sin encontrar la punta del ovillo para producir un viraje en el desarrollo del encuentro que siguió así, con los checos en la cornisa hasta el minuto final.