El partido se inició con dos equipos nerviosos, sintiendo la presión por lo que se estaban jugando, lo que les llevó a adoptar una postura conservadora.
Pese a que Estados Unidos era el más necesitado, pues sólo le servía la victoria, el entrenador Bruce Arena no varió el 4-5-1 con el que afrontó todos sus encuentros en el Mundial.
Los africanos, por su parte, se pararon con una actitud más ofensiva, con tres delanteros, mientras que Stephen Appiah y Mickael Essien se repartían la mitad de la cancha y eran los que manejaban a su equipo, durmiendo el balón para de repente cambiar de ritmo y darle velocidad a la ofensiva.
Essien cometió una falta de atrás a los cinco minutos sobre el capitán estadounidense, Claudio Reyna, y vio su segunda amarilla en el Mundial, por lo que no podrá jugar los octavos de final.
Nada hacía presagiar la apertura cuando Reyna se entretuvo con el balón a la salida de su área y Haminu Draman le pasó por arriba para robárselo y enfilar derecho hacia la meta de Kasey Keller, al que batió con una certera definición al segundo palo.
Iban 22 minutos y Ghana empezaba a soñar con la clasificación, que estuvo a punto de sentenciar siete minutos más tarde. Reyna perdió otra pelota en la mitad de la cancha y Essien habilitó magistralmente a Pimpong, pero éste remató desviado a la entrada del área.
El capitán estadounidense fue reemplazado a los 40 minutos pues quedó sentido en la rodilla izquierda tras la jugada del primer gol ghanés.
Tres minutos más tarde llegó el empate, nacido en otror error defensivo. DaMarcus Beasley robó el balón en la zona derecha de la zaga ghanesa y habilitó al medio para que Clint Dempsey fusilara al portero africano Richard Kingson.
Cuando el primer tiempo se moría, el árbitro alemán Markus Merk marcó penal de Oguchi Onyewu sobre Razak Pimpong en una pelota aérea que era disputada por ambos. El capitán Stephen Appiah se encargó de ejecutar la pena máxima con un remate cruzado que engañó a Keller a los 45+2.
En el complemento, al ver que se volvía a casa, Bruce Arena se decidió a darle compañía a McBride y apeló a la velocidad de Eddie Johnson.
Este ingresó a los 61 minutos por el lateral Steve Cherundolo, pero ya era tarde, pues las 'Estrellas negras' se habían abroquelado en torno a su área e impidieron cualquier intento ofensivo estadounidense.